Cuando piensas en la contaminación por plásticos, probablemente pienses en bolsas que ahorcan animales marinos o botellas que ensucian el paisaje.
Sin embargo, los impactos de la contaminación por plásticos van mucho más allá de un mero producto hecho con material plástico: empiezan con la forma en que estos se fabrican.
La industria del plástico es en realidad la fuente de gases de efecto invernadero de más rápido crecimiento en el mundo. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la producción, el uso y la eliminación de plásticos podrían representar el 19 % del presupuesto global total de carbono para 2040.
Hemos recopilado algunas de las preguntas más frecuentes sobre los plásticos y cómo la contaminación por este tipo de material está relacionada con la crisis climática. ¡Echa un vistazo!
Los plásticos no son un material separado, sino un grupo de materiales con diferentes composiciones y características. De hecho, hay miles de variedades diferentes de plástico.
Sin embargo, cerca del 99 % de los plásticos que usamos hoy en día están hechos de combustibles fósiles como el petróleo, el gas o el carbón. Por lo tanto, la producción de plástico está profundamente ligada a la cadena de suministro de combustibles fósiles, y muchas empresas de combustibles fósiles poseen, operan o invierten en infraestructura de producción de plástico.
Los materiales plásticos también se pueden producir a partir de fuentes renovables, como fibras de madera o algas, pero esta industria actualmente solo representa una pequeña fracción de la producción mundial de plástico.
Los científicos estiman que entre 1950 y 2017, el mundo produjo 9.200 millones de toneladas de plástico.
Hoy, fabricamos cerca de 438 millones de toneladas de plásticos nuevos cada año. Si no disminuimos la producción, se prevé que este número aumente a 34 mil millones de toneladas para 2050.
De todos los desechos plásticos que generamos a nivel mundial, los científicos estiman que menos del 10 % se recicla. Alrededor del 79 % de los desechos plásticos termina en vertederos o en la naturaleza y alrededor del 12 % se incinera.
Si bien en teoría la mayoría de los materiales hechos con plástico pueden reciclarse, la realidad sobre el terreno parece diferente. Desde la contaminación de los desechos plásticos (por ejemplo, con etiquetas o restos de comida) hasta los aditivos químicos nocivos que se encuentran en algunos plásticos (por ejemplo, retardantes de llama) y la falta de incentivos económicos y rentabilidad, existen muchas barreras para un reciclaje efectivo.
Como resultado, gran parte del reciclaje actual simplemente pospone la disposición final en vertederos o incineradores, sin evitar los desechos plásticos.
Los plásticos generan emisiones de gases de efecto invernadero en cada etapa del ciclo de vida: desde la extracción y el transporte de combustibles fósiles, hasta los procesos de refinación intensivos en energía y emisiones, hasta la gestión de desechos plásticos o las fugas ambientales.
En 2019, la producción e incineración de plástico generó emisiones de gases de efecto invernadero equivalentes a las emisiones de 189 centrales eléctricas de carbón de quinientos megavatios.
Si la producción y el uso de plástico aumentan según lo previsto, para 2030 estas emisiones podrían llegar a 1,34 gigatoneladas por año, el equivalente a las emisiones liberadas por más de 295 nuevas centrales eléctricas de carbón de 500 megavatios.
A largo plazo, las emisiones del ciclo de vida del plástico amenazan nuestra capacidad para cumplir los objetivos climáticos globales.
Además de alimentar la crisis climática, el plástico puede dañar gravemente los ecosistemas cuando llega al medio ambiente.
Esto incluye impactos en los animales, que se enredan en plástico o lo ingieren, daños químicos causados por aditivos dañinos en productos plásticos, o daños biológicos a través de partículas de plástico que transportan especies invasoras o que impiden procesos biológicos importantes como el secuestro de carbono.
Para mitigar los impactos climáticos, ambientales y de salud de la contaminación por plásticos, debemos cerrar el grifo y eliminar la contaminación causada por este tipo de material desde la raíz. Es decir, no solo reduciendo su uso a nivel individual, sino también reduciendo su producción general.
Hay muchas oportunidades para lograrlo, como por ejemplo poner fin a la producción y el consumo de plásticos de un solo uso, reducir el uso de envases de plástico no esenciales, abogar por la transición al cero desperdicio, hacer cumplir la responsabilidad ampliada del productor e incluir el sector de los plásticos en los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Muchos de nosotros somos conscientes de las acciones diarias que podemos tomar para reducir nuestra huella por plásticos individual: lleva tus propias botellas para evitar comprar botellas de plástico, compra comestibles y productos de cuidado personal sin empaque (cuando estén disponibles), apoya alternativas locales sostenibles y modelos comerciales, reutiliza… y más.
Sin embargo, las acciones más impactantes que puedes tomar para acabar con la contaminación por plásticos son:
En la 5ª sesión de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 175 países acordaron iniciar negociaciones sobre un tratado de la ONU legalmente vinculante sobre la contaminación por plásticos que aborde el ciclo de vida completo del plástico.
Este acuerdo histórico podría ayudar a crear la responsabilidad y la transparencia necesarias para transformar la forma en que producimos, consumimos y desechamos los plásticos.
Las negociaciones oficiales de este instrumento legal comienzan en noviembre de 2022 y finalizarán en 2024.
© 2026 United Nations Development Programme