Es hora de actuar con determinación y audacia. El Diálogo de Alto nivel sobre la Energía, la primera cumbre mundial sobre energía de las Naciones Unidas en 40 años, es una oportunidad histórica para lograr el acceso a la energía limpia para el 2030 y comenzar la transición energética para alcanzar emisiones netas de valor cero para el 2050.
Sin embargo, una revolución no puede tener éxito a expensas de los más pobres.
El PNUD ha reafirmado su compromiso de poner fin a la pobreza energética y está intensificando su labor para garantizar que la transición energética limpia sea justa para todas las personas, reduzca el crecimiento de la demanda energética y re-oriente las inversiones hacia la energía sostenible.
La falta de energía limpia y económica es una de las principales causas de la pobreza. El PNUD se ha sumado al compromiso de las Naciones Unidas de abastecer de energía limpia y asequible a 500 millones de personas para el 2025.
Sustituir los combustibles fósiles y cocinar con biocombustibles también evitará enfermedades y millones de muertes debidas a la contaminación atmosférica, que mata a 1 de cada 5 personas.
Esta revolución exigirá un compromiso financiero. La transición energética debería planificarse de manera que no profundice las desigualdades ni agrave la pobreza. Los grandes emisores tendrán que esforzarse más y seguir el liderazgo de los países más pobres para alcanzar emisiones netas de valor cero.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés) estima que las inversiones en energía limpia deben triplicarse, o incluso ir más allá, todos los años -4 billones de dólares (US$) para 2030-. Durante los próximos tres decenios, esto representará más de 100 billones de dólares. Además, se estima que entre 2021 y 2030 el acceso universal a la energía requerirá 40.000 millones de dólares al año.