En principio, la mayoría de los materiales hechos con plástico podrían ser reciclados. Sin embargo, en la práctica, el reciclado hace frente a numerosos obstáculos:
Contaminación
Los residuos de plásticos suelen estar contaminados con etiquetas, restos de comida u otros materiales. Por ejemplo, depositar en el contenedor de reciclado productos que no se pueden reciclar puede contaminar el flujo de residuos e incluso dañar el equipo de reciclado. Esto disminuye la calidad del producto reciclado y puede complicar el proceso de clasificación. Si el flujo de residuos está demasiado contaminado, no puede reciclarse en absoluto y todo se envía a un vertedero.
Sustancias químicas nocivas
Los plásticos contienen una compleja mezcla de aditivos químicos que les confieren propiedades específicas como flexibilidad, color o repelencia al agua. Muchas de estas sustancias son nocivas para la salud humana. El reciclado de productos hechos con plástico que contienen sustancias químicas peligrosas puede tener consecuencias negativas a largo plazo para la salud de los trabajadores, las comunidades locales y los consumidores del producto final.
Rentabilidad
Hay miles de tipos diferentes de plásticos, cada uno con propiedades únicas que afectan a su estructura, color y punto de fusión. Como estos materiales no pueden procesarse juntos, su recolección, clasificación y tratamiento son mucho más complicados y costosos. Por ejemplo, se dice que uno de los plásticos más comunes, el polietileno tereftalato (PET), es 100 % reciclable. Sin embargo, las botellas de PET verdes no pueden reciclarse junto con las botellas de PET transparentes.