En los entornos frágiles y afectados por crisis, las instituciones locales suelen ser el primer punto de apoyo, y en algunas ocasiones el único, para las comunidades. Cuando cuentan con las herramientas, los recursos y la autoridad para actuar, la recuperación es rápida y justa.
En Colombia, las iniciativas de gobernanza participativa están ayudando a los municipios a fortalecer la participación pública, mejorar la prestación de servicios y reconstruir la confianza entre los ciudadanos y las autoridades locales. A través de tarjetas de puntuación comunitarias, el seguimiento participativo y nuevas plataformas digitales, las personas pueden influir en las decisiones sobre la gestión de los recursos hídricos y el uso y la conservación de la tierra, lo que ayuda a las comunidades a reconstruir con mayor inclusión e implicación.
Mientras el conflicto actual en el Sudán sigue desarraigando a millones de personas, los actores locales se han convertido en puentes fundamentales entre comunidades profundamente divididas. Una evaluación reciente de las iniciativas de paz lideradas a nivel local muestra cómo grupos de jóvenes, redes de mujeres, líderes religiosos y administraciones locales intervinieron para prevenir la violencia, negociar el paso seguro, mantener abiertos los mercados y proteger las instalaciones esenciales, a menudo cuando no funcionaban los mecanismos formales.
En lugares como Nyala, Zalingei y Ad-Du'ain, estos acuerdos negociados por la comunidad redujeron temporalmente los enfrentamientos, protegieron los hospitales y permitieron que se reanudara la actividad en los mercados y la circulación, lo que demuestra que, incluso en los entornos más inestables, los líderes locales pueden apaciguar los ánimos y preservar los servicios vitales.