Imagínate un mundo en el que extensiones de tierra fértil se convierten en páramos desérticos, donde los ecosistemas que alguna vez fueron dinámicos se rinden frente al deterioro y los recursos esenciales que sostienen la vida menguan ante nuestros ojos. Esta preocupante realidad se está volviendo cada vez más familiar a medida que la degradación de la tierra y la desertificación se vuelven desafíos ambientales apremiantes que exigen nuestra atención inmediata.
La degradación de la tierra es el resultado de una combinación de factores, que incluyen las condiciones climáticas extremas. Y en particular la sequía. Este fenómeno se ve exacerbado por la actividad humana, la cual contamina o degrada la calidad del suelo y la funcionalidad del mismo. Durante este proceso dañino, el suelo recibe impactos que son desfavorables para la producción de alimentos y los medios de subsistencia, así como en la generación y accesibilidad de otros beneficios y servicios de los ecosistemas. Como consecuencia, muchas comunidades de las regiones áridas del planeta se verán obligadas a abandonar sus hogares y se convertirán en refugiadas climáticas.
Las proyecciones sugieren que para el año 2050, aproximadamente 700 millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse debido al cambio climático, la degradación de la tierra y otros factores relacionados. Ya se han degradado más de 2.000 millones de hectáreas de tierra, y esta cifra sigue aumentando.
Nuestra responsabilidad colectiva es que actuemos; ahora. Con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de 2023, queremos rendir homenaje al papel crucial que desempeñan las mujeres en la gestión de la tierra, que va en sintonía con el lema de 2023: "Sus tierras. Sus derechos".
La Iniciativa Ecuatorial del PNUD otorga gran importancia al empoderamiento de las mujeres para que participen y lideren en este campo. Este enfoque no solo fomenta la sostenibilidad ambiental, sino que también impulsa el desarrollo social y económico dentro de sus comunidades.
Al dotar a las mujeres con recursos financieros y técnicos para restaurar la tierra degradada y emprender negocios a pequeña escala, Integrated Development in Focus, que ganó el Premio Ecuatorial de Ghana el año 2014, está mejorando el rendimiento de los cultivos y los ingresos locales. Grupos de mujeres reciben capacitación en técnicas de agricultura orgánica y obtienen apoyo para acceder a nuevos mercados y más lucrativos para sus productos. El crecimiento se asegura a través de un modelo en el que cada mujer es responsable de capacitar a otras cinco mujeres como condición de apoyo. La iniciativa empodera a las mujeres agricultoras brindándoles conocimientos, habilidades y diversas fuentes de ingresos. Todo ello ha desarrollado la autosuficiencia y el capital social entre las mujeres agricultoras, y ha creado una red de apoyo mutuo que ha fortalecido a sus comunidades.
Es de suma importancia brindar espacios para que las mujeres creen conjuntamente sus propias soluciones de desarrollo y se conecten con mujeres y organizaciones de ideas afines. Estas conexiones no solo empoderan a las mujeres de manera individual, sino que también crean una fuerza colectiva para el cambio a medida que colaboran y se apoyan mutuamente en la implementación de soluciones innovadoras.
Swayam Shikshan Prayog, una organización india establecida en 1998 con sede en Pune, ofrece capacitación sobre técnicas agrícolas sostenibles de bajos insumos. En el estado de Maharashtra, propenso a sufrir sequías, está empoderando a 72.000 mujeres para que actúen como tomadoras de decisiones, mejorando así la seguridad alimentaria, aumentando la resiliencia climática y reduciendo el estrés sobre los recursos hídricos en la región. Al proporcionar una plataforma para que las mujeres locales establezcan conexiones y colaboren en el diseño de sus propias soluciones de desarrollo, la iniciativa permite la difusión de sus conocimientos y experiencias dentro de una red más amplia. Esto fomenta un mecanismo poderoso para impulsar un cambio sostenible a gran escala.
Indudablemente, las mujeres tienen una conexión profunda con la tierra, siendo además y de manera frecuente las principales cuidadoras de sus familias y comunidades.
Ellas atesoran conocimientos y prácticas tradicionales invaluables que contribuyen al uso sostenible de la tierra y los esfuerzos de conservación. Sin embargo, las mujeres indígenas y rurales a menudo lo tienen más difícil, como por ejemplo por lo que respecta al acceso limitado a recursos legales, los prejuicios culturales y los sistemas patriarcales que socavan su autoridad. Además, los conflictos intertribales inevitablemente afectan el bienestar económico, social y psicológico de las mujeres.
Un ejemplo de tales conflictos se puede observar entre las comunidades de pastores Borena y Gabra del sur de Etiopía y el norte de Kenya respectivamente, que han estado involucradas durante mucho tiempo en conflictos por las tierras de pastoreo, el agua y los recursos naturales debido a las condiciones climáticas extremas y las sequías. Estos conflictos han resultado en experiencias traumáticas para las mujeres, incluida la violencia sexual y la pérdida de parejas o familiares. Además, las mujeres han sido marginadas y excluidas de los procesos de toma de decisiones.
La Oromia Pastoralist Association (OPA) ha tomado medidas para abordar estos desafíos. A través de sus iniciativas de consolidación de la paz, las mujeres han obtenido acceso sin restricciones a áreas que antes eran inabordables para ellas, como mercados, puntos de agua y pastos. Este nuevo hito permitió a las mujeres participar en actividades económicas y mejorar la estabilidad financiera de sus familias. OPA también ha fomentado la participación de las mujeres en diálogos comunitarios, debates, iniciativas de consolidación de la paz y procesos de toma de decisiones.
Al involucrar y empoderar a las mujeres y las comunidades locales con tenencia segura de la tierra e igualdad de derechos, estamos desbloqueando su inmenso potencial como agentes de cambio.
Otro ejemplo a destacar es la Association Tchadienne des Volontaires pour la Protection de l’Environnement (ATVPE), una ONG de educación ambiental y desarrollo social con sede en N'Djamena (Chad) y ganadora del Premio Ecuatorial en el año 2014. A través de procesos de negociación para garantizar el acceso a la tierra de las mujeres, ATVPE ha logrado cambios transformadores en la vida de miles de mujeres en el país. Al garantizar la tenencia segura de la tierra y la igualdad de derechos, las mujeres pueden participar activamente en los esfuerzos de gestión, conservación y restauración de la tierra. Esto ha dado como resultado mejoras notables en la seguridad alimentaria de las aldeas y una mayor participación de las mujeres como aliadas activas en sus comunidades. Con la capacidad de acceder y controlar los recursos de la tierra, las mujeres obtienen más beneficios que les permiten pagar las tasas escolares y la atención sanitaria, mejorando así el bienestar de sus hijos y familias.
Union of Agricultural Work Committees (UAWC), de Palestina, es otra de las entidades ganadoras del Premio Ecuatorial. Esta, prioriza el empoderamiento de las mujeres y la incorporación de la perspectiva de género como un elemento crucial en todos sus programas. La organización trabaja para crear un entorno en el que las mujeres puedan participar activamente y comprometerse en igualdad de condiciones con los hombres.
Las mujeres constituyen aproximadamente la mitad de la población palestina. Sin embargo, su participación en el mercado laboral formal sigue siendo baja. UAWC está trabajando activamente para abordar este problema a través de la incorporación de la perspectiva de género. Cada etapa de sus actividades, desde el diseño hasta la implementación y evaluación, tiene en cuenta las necesidades y prioridades de las mujeres en las comunidades objetivo. También, UAWC reconoce que el llamado enfoque "neutral" es insuficiente para abordar los desafíos específicos que enfrentan las mujeres. A través de su estrategia, la entidad tiene como objetivo promover la igualdad de condiciones facilitando el acceso equitativo a las oportunidades y fomentando el desarrollo de habilidades esenciales.
Recapitulando, la degradación de la tierra no solo representa una amenaza para los ecosistemas y recursos esenciales, sino que también tiene profundas consecuencias socioeconómicas, incluida la inseguridad alimentaria, la pérdida de medios de subsistencia y los desplazamientos. El empoderamiento de las mujeres juega un papel crucial para abordar este desafío ambiental. Con tenencia segura de la tierra, igualdad de derechos y acceso a los recursos, las mujeres pueden participar activamente en los esfuerzos de gestión, restauración y conservación del suelo. Su contribución fomenta una mejor seguridad alimentaria, una mayor resiliencia comunitaria y la promoción de prácticas sostenibles.
Cuando las mujeres se empoderan, se convierten en defensoras del cambio, abanderando activamente las causas ambientales y las prácticas de gestión sostenible de la tierra. Actúan como educadores, transmitiendo su valioso conocimiento y sabiduría a las generaciones futuras y asegurando la preservación de las prácticas tradicionales. En última instancia, al empoderar a las mujeres, creamos una fuerza imparable para la protección del medio ambiente y la administración sostenible de la tierra, lo que garantiza un futuro más sostenible para todas las personas.
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