Cuando el director de la escuela secundaria, Mervyn Tennant, se retiró y se mudó al pueblo pesquero de la Bahía de Oracabessa en la costa norte de Jamaica, tuvo que presenciar una imagen frecuente y desgarradora: cazadores furtivos matando a las tortugas carey en peligro crítico de extinción y robando sus huevos.
"Los cazadores furtivos esperaban hasta que ella pusiera sus huevos y luego la daban vuelta, la mataban y la removían de su caparazón", dice. "Mataron a cada tortuga y desenterraron todos los huevos".
Valorados en el mercado negro por sus cualidades afrodisíacas, los huevos de tortuga marina se vendían por mucho más que un salario promedio en la comunidad. "Si trabajaran en una obra de construcción, eso sería el equivalente al pago de un mes", dice Tennant.
La Bahía de Oracabessa es el lugar donde el autor Ian Fleming creó James Bond, quizás el espía ficticio más famoso del mundo. Su casa, "GoldenEye" es ahora un complejo de lujo, que atrae a visitantes de todo el mundo.
Sin embargo, hasta hace poco, el paisaje aparentemente idílico ocultaba una realidad brutal: los arrecifes de coral se estaban muriendo y el número de peces había disminuido precipitadamente. Las industrias del turismo y la pesca se encontraban amenazadas.
Los residentes del pueblo decidieron luchar para proteger no solo a las tortugas, sino al ecosistema de toda la comunidad.
El Santuario de Pesca de la Bahía de Oracabessa se estableció en 2010 cuando la Cooperativa de Pescadores de Santa María unió fuerzas con la Fundación Oracabessa, una organización sin fines de lucro propiedad del fundador de Island Records, Chris Blackwell, quien fue el primero en firmar a la estrella del reggae Bob Marley, y que ahora posee GoldenEye.
En 2011, la Agencia Nacional de Medio Ambiente y Planificación (NEPA, por sus siglas en inglés) había pintado una imagen sombría para la vida marina de Jamaica. Informó que los arrecifes de coral estaban degradados en un 91% y habían sido absorbidos por algas de rápido crecimiento. El número de peces era bajo y prácticamente todas las tortugas marinas y sus huevos estaban siendo saqueados en la playa principal de anidación.
Pescadores, biólogos marinos y propietarios de hoteles se unieron no solo para restaurar los corales, las poblaciones de peces y las tortugas marinas, sino también para establecer medios de vida sostenibles y una comunidad capaz de vivir en armonía con la naturaleza.
Con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (PPD-FMAM) y el PNUD, la organización se propuso preservar el ecosistema marino en el santuario de 74 hectáreas y traer de vuelta peces, tortugas marinas y corales.
Los miembros ampliaron tres viveros submarinos de jardines de coral con 2.000 piezas de coral, capacitaron a pescadores en jardinería de coral, compraron una lancha para patrullar, y capacitaron a otros en tecnología de la información, financiamiento y comercialización.
Para 2013, los informes de NEPA indicaron un aumento del 153% en la cubierta de coral, un aumento del 272% en la densidad de peces, 16% de aumento en el tamaño de los peces, un aumento del 564% en la masa de peces vivos por área, y una caída del 43% en las algas dañinas del arrecife.
"Estamos viendo más peces", dice el pescador y el Guardián del Santuario, Leighton Withworth. “Desde que fundamos el santuario. Es bueno. Peces más grandes, más peces".
Los arrecifes de coral están en mal estado en Jamaica según el Informe del Estado sobre la Salud de los Arrecifes de Coral. El informe de 2018 advierte que el pez cirujano y el pez loro que comen algas que dañan los corales, así como el número de peces comerciales, se encuentran en niveles críticos, disminuyendo en un promedio de 22%. Mientras tanto, el número de las algas nocivas en los arrecifes sigue siendo demasiado alto, aumentando un 6% desde 2017.
Como era de esperar, ningún arrecife obtuvo un puntaje de "bueno" o "muy bueno" en este último índice. El Arrecife Commander en el Santuario de Pesca de la Bahía de Oracabessa fue solo uno de cinco de los 28 clasificados como razonable. Todos los demás fueron clasificados como en mal estado o estado crítico.
La pesca es una fuente importante de ingresos para los jamaicanos. Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación indica que las pesquerías de Jamaica contribuyen directa e indirectamente al sustento de más de 100.000 personas, lo que representa casi el 5% de la población.
A Travis Graham, Director Ejecutivo de la Fundación de la Bahía de Oracabessa, le gustaría ver que este impulso continúe para todos los santuarios de peces en Jamaica. Hace un llamado al gobierno para discutir soluciones y alternativas al cierre de la industria de caracolas.
"Instamos al gobierno a que trabaje con nosotros para que juntos podamos encontrar una solución para asegurar que los santuarios alrededor de Jamaica estén protegidos, que se desarrollen como deberían y que conduzcan al desarrollo de otras industrias", dice.
El éxito de Oracabessa se está reproduciendo en otras áreas costeras como Río Nuevo, Reggae Beach y Page Beach.
“Esta es una iniciativa realmente apropiada y dirigida por la comunidad. Ha atraído al gobierno y a socios internacionales. Al establecer la protección del santuario de peces y los hábitats de especies como la tortuga carey, el proyecto también protege los medios de vida de la comunidad local", dijo Hyacinth Douglas, Coordinadora Nacional de PPD.
Mervyn Tennant ha estado ocupado en su retiro. Ha ayudado a supervisar la rehabilitación de 13.000 metros cuadrados de la playa donde las tortugas marinas de carey eligen anidar. Además de los cazadores furtivos, las tortugas estaban amenazadas por los desechos arrojados en un río cercano. Esto había hecho que la arena se acumulara, creando estanques que perturbaban los nidos y mataban a las tortugas. Mervyn sabía que limpiar la playa era una necesidad absoluta.
“Con el tractor que compramos en el proyecto PPD pudimos empujar la arena hacia la parte posterior de la playa, por lo que obtuvimos una mejor pendiente que no acumularía agua. Sin esto, habríamos perdido el 50% de nuestros nidos”, dice.
Los desechos tampoco se desperdician: se compostan y se venden a paisajistas y agricultores.
Mervyn Tennant dice que el programa ha ayudado a liberar 220.000 crías de tortugas marinas al mar.
“Marcó una diferencia significativa en lo que hacemos. Ahora tenemos más tortugas en esta playa que en cualquier otro lugar de Jamaica".
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